A lo largo de una franja de más de 3 millones de Km2, se extiende un mundo de color arena conocido como el Sahel; una estepa que sirve de frontera entre el desierto del Sahara y la más fértil región del Sudán, a la que no hay que confundir con el país del mismo nombre.
Seccionando el continente africano de este a oeste, el Sahel se entremezcla con los territorios de Senegal, Mauritania, Malí, Argelia, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Guinea, Chad, Sudán y Eritrea.
El clima es tórrido, dividido en una estación larga y seca y otra más lluviosa que coindice con nuestro verano. Aunque desde el año pasado la sequía asola la región como ya lo hizo en otras ocasiones.
Hoy se ha liberado a dos españoles secuestrados en el Sahel mauritano por la organización Al Qaeda en el Magreb Islámico. La zona es objeto de permanente vigilancia por parte de la Comunidad Internacional.
Y, sin embargo, millones de personas sufren en esta región estratégica a causa de la falta de agua, que ha afectado seriamente a las cosechas y pastos, principales vías de sustento en el territorio.
Según Intermón Oxfam, el país más perjudicado por la sequía es Níger, donde 8 millones de personas se ven afectadas en distintas formas por la ausencia de lluvias. En Chad son 2 millones los que sufren por la reducción de las cosechas en un 34% y la eterna historia del África pobre se repite ante la mirada impasible del resto del mundo, que observa con preocupación al enemigo exterior mientras ignora la situación de catástrofe ante sus ojos.
Los expertos hablan de la necesidad de llevar a cabo “acciones firmes” contra los grupos terroristas que se ocultan entre la sabana y las acacias de el Sahel. No estaría de más que pidan también esas actuaciones para evitar, una vez más, que la gente muera de hambre y sed en un planeta con recursos de sobra para todos.













Comentarios en: "Sequía en el borde del Sahara" (1)
Sí, parece que siempre estamos en disposición de protestar, pero nunca de ayudar.